Viñedo Remolinos

Comenzamos a plantar nuestro viñedo en un lugar bello y desolado, en el que sólo crecían jarillas y chañares. Lo bautizamos Remolinos por los minúsculos vórtices que el viento forma sobre nuestras viñas. Lo planeamos de cero, con atención a cada detalle. Escuchamos al terruño antes de tomar las decisiones. Plantamos sólo variedades que se adaptan con armonía al terroir de Agrelo. Con dedicación y respeto por la tierra, buscamos causar sólo el mínimo impacto sobre el medio ambiente. Vid por vid, trabajamos Amano para reflejar el carácter único de nuestro Viñedo Remolinos.

Agrelo, una región famosa por sus vinos tintos, se encuentra al pie de los Andes, unos treinta kilómetros al Sur de la ciudad de Mendoza, al Oeste de la República Argentina. Estamos situados en una de las zonas más alta de Agrelo, a más de mil metros de altura sobre el nivel del mar. En este microclima, único en el mundo, nuestros racimos maduran lentamente hasta alcanzar la plenitud. Días cálidos y noches frías aportan a la complejidad de nuestros vinos. Nuestra viticultura es de alta precisión. Y la orientación de las hileras de nuestro viñedo, del Nornoroeste al Sudsudeste, maximiza los beneficios de la exposición directa de nuestros racimos al sol tibio y gentil de la mañana mientras los protege de los duros rayos de la tarde. Una de las características más llamativas en nuestra tierra es la abundancia de remolinos, unos minúsculos vórtices naturales que, soplados por el viento, van danzando en espiral a través de las viñas. Son particularmente llamativos en el verano, y hacen un gran aporte a la sanidad de nuestras uvas desde el envero hasta la cosecha. En ellos nos inspiramos, y bautizamos a nuestro Viñedo Remolinos.

Nuestros suelos son aluvionales, con franjas que van del franco arenoso al arcilloso. Trabajamos duro desentrañando todo este entramado y ajustando diferentes variedades y clones por plantar a las características de cada parcela. Hoy aprendimos que en algunos cuadros nuestro Malbec presenta marcadas notas florales y que en otros desarrolla gran estructura y concentración.

Plantamos ‘decero’ con una gran diversidad de selecciones clonales y masales de cada variedad, buscando la complejidad en nuestros vinos. Decidimos concentrarnos en las variedades tintas mejor adaptadas en Agrelo: Malbec y Cabernet Sauvignon, dos clásicos con gran historia y probada calidad en la zona. Y plantamos algo también de Petit Verdot, pues intuíamos que podríamos lograr grandes vinos si la plantábamos en las zonas más áridas y controlábamos su potencial vigor. Hoy podemos decir que ha superado ampliamente nuestras expectativas, y producimos una pequeña cantidad de Petit Verdot de gran concentración y balance.

Trabajamos ‘amano’ para conocer íntimamente cada rincón de nuestro Viñedo Remolinos, para perfeccionar nuestro trabajo, y, principalmente, para que nuestros vinos brillen con todo el potencial de Agrelo y de nuestro viñedo único.