Filosofía Amano

Nuestra filosofía es hacer las cosas a mano, cuidando los detalles y siendo respetuosos con el medio ambiente. Nuestro trabajo comienza con el contacto íntimo con el suelo, el viento y el sol que hacen del Viñedo Remolinos un terroir único. Decero. De la planta al riego y al suelo. Centímetro por centímetro. Parcela por parcela. Barrica por barrica. Con gente capaz, comprometida por lograr la excelencia. Una miríada de pequeños esfuerzos para dar a luz grandes vinos que honren su cuna. Vinos Decero.

Al comenzar decero supimos que era vital tener una visión holística de la viña, a la vez que un cuidado obsesivo hasta de los aspectos más minúsculos. Había que analizar a fondo los suelos y su conformación antes de seleccionar las variedades que se plantarían, por ejemplo. Supimos que debíamos ser creativos, innovadores. Así fue como plantamos nuestras hileras del Nornoroeste al Sudsudeste, rompiendo con toda la tradición, pero logrando que nuestros racimos se beneficiaran con la exposición directa al sol tibio de la mañana y estuvieran protegidos de los duros rayos de la tarde. Trabajamos siempre en pequeña escala, pendientes de cada detalle.

Buscamos que cada etapa de producción tenga el mínimo impacto posible en la naturaleza que nos rodea y fomentamos la biodiversidad. Y, si bien contamos con tecnología de punta como lo son las imágenes satelitales de alta definición que nos permiten supervisar la evolución de nuestros viñedos, el trabajo amano es irremplazable. Cada una de las labores del viñedo se definen a través de una profunda observación de nuestras viñas. La poda, el deshoje, el desbrote y la cosecha se trabajan hilera por hilera, vid por vid.

Somos rigurosos. Sólo cosechamos racimos en perfectas condiciones de sanidad; aun así, nuestras uvas atraviesan dos meticulosas cintas de selección antes de llegar al tanque de fermentación. El diseño de vanguardia de nuestra bodega, y el uso de la gravedad en lugar de bombas, nos permite tratar con extrema delicadeza nuestras uvas y mostos. Tanques pequeños y anchos aseguran maximizar el contacto entre el jugo y los hollejos optimizando la extracción de aromas y taninos. Con la fermentación maloláctica desarrollada en pequeñas barricas de roble francés obtenemos vinos elegantes, equilibrados y de gran complejidad.

Nuestros vinos se hacen amano. Involucramos en todo el proceso, todo el tiempo. Interactuamos con ellos. Los conocemos en profundidad. El cuidado y la atención a cada detalle es la motivación de todo un equipo, y por sobre todas las cosas, es la filosofía de Finca Decero.